viernes, 9 de abril de 2010

RESUCITO "ALELUYA"

Difícil encontrar otro escenario más apropiado en la diócesis para celebrar la resurrección, a las 4 de la madrugada, como el que privilegia a la comunidad parroquial de S. José de Nazaret en S. Gabriel, VMT.

Se inició puntualmente con un buen número de gente en torno al fuego sagrado en la calle y, de inmediato, la procesión con sus velas siguió a sus dos párrocos y los respectivos cirios pascuales al interior del Colegio Fe y Alegría 23 donde, en menos de un cuarto de hora, el número llegó a un millar de personas aproximadamente. Era aún noche cerrada, las velas guiaban a los participantes a situarse en todo el graderío construido en el cerro. Prácticamente todos sentados mirando hacia el altar, abajo, y con todo el patio de cemento para realizar con comodidad la larga, bella y sentida celebración pascual.

Un elenco de lectores difícil de encontrar en sectores tan populares, permitieron saborear todas las lecturas de la vigilia y el coro acompañar cantando las respuestas a los respectivos salmos. El canto del Gloria y los Aleluyas llegaron justo con los primeros rayos del sol que enfocaban una gran cruz en el alto cerro frente al altar. Cruz vacía pues el Crucificado era ya el Resucitado y se hacía sentir en medio del patio en tres minutos de escenificación juvenil.



Bendición del agua y bautismo de 16 adolescentes previamente introducidos por un representante parroquial con el cirio pascual al centro de la comunidad. Oraciones, ofrendas, celebración del Misterio Pascual en un contexto único y la gran mayoría participando del banquete eucarístico. Agradecimientos y despedida para terminar con un asperges en dos interminables colas multitudinarias pero ordenadas antes de recibir su pancito y su hierba luisa que sabían a comunión y a comunidad saliendo a la misión.

Los abrazos y besos de felicitación pascual no acababan y las tres horas de celebración –así lo expresaron muchos- no se hicieron sentir y se quedaron cortas. Y es que siento que en esta Vigilia estuvimos muy cerca de hacer realidad las palabras de Dom Pedro Casaldálica, obispo emérito de Sao Felix de Araguaya –Brasil-:
“PARTICIPAR EN LA MISA Es unir todo trabajo, todo sufrimiento, toda lucha, toda muerte, al sufrimiento y la muerte de Jesús.
PARA SER TRANSFORMADOS
* Por la fe* Por la unión del pueblo
* Por la lucha valiente contra la explotación y la injusticia.Es alegría y fiesta de victoria como la muerte de Jesús se transformó en vida y Resurrección”.
José Mª Rojo

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